
Ya sea por un traumatismo o por un accidente vascular, lo habitual es que el daño cerebral sobrevenga de repente. En muchos casos llega para quedarse y para convertirse en una realidad con la que hemos de aprender a convivir.
Enfrentarse a las secuelas, sobre todo a las alteraciones del comportamiento si las hay, supone un reto psicológico tanto para el propio paciente como para sus familiares. En la Red Menni asesoramos y apoyamos a la familia en el proceso de rehabilitación y en la adaptación a la nueva situación en la confianza de que entre todos podemos encontrar nuevos equilibrios que nos permitan recuperar el bienestar temporalmente alterado.
Comprender lo que le ocurre al ser querido es necesario. Con algunas secuelas es más sencillo que con otras. Estamos acostumbrados a ver personas con una parálisis de una parte del cuerpo pero nos resulta mucho más difícil entender por qué parece haber olvidado el idioma o por qué no es capaz de controlar las emociones o los impulsos. Asumimos como una de las tareas del equipo terapéutico la de informar y explicar a las familias la naturaleza de los síntomas que aparecen, su pronóstico y los modos posibles de mejorarlos.
El traslado del baño a la silla, la aspiración de secreciones o el aseo en una ducha adaptada son sólo algunas tareas a las que familiares y cuidadores puede que tengan que habituarse. Conseguir pericia en estos cuidados es muy importante para evitar accidentes, prevenir estrés innecesario y dotar a los cuidadores de competencia y confianza. Antes de que los familiares tengan que asumir estas tareas en solitario, programamos sesiones de entrenamiento.
Las personas que cuidan constantemente a un ser querido pueden desarrollar malestar emocional, alteraciones del sueño y otros problemas de salud debido, al menos en parte, a las responsabilidades que asumen. En la Red Menni somos sensibles a este tipo de problemas y nos ofrecemos a prestar ayuda médica y psicoterapéutica cuando estas situaciones se producen.
Desarrollo de habilidades para manejar y afrontar la discapacidad. Es importante identificar los problemas y recursos familiares, desarrollar habilidades para manejar los conflictos y controlar en la medida de lo posible las emociones negativas. El mantenimiento de actividades gratificantes y de los contactos sociales habituales es muy recomendable.
La adecuación de la vivienda juega un papel primordial a la hora de cuidar a una persona con daño cerebral, por eso prestamos la asistencia técnica necesaria para la adaptación del domicilio.